El nuevo error (horror) de Mariano Rajoy.

   El gobierno de Mariano Rajoy ha anunciado un recorte del gasto público para los dos próximos años por un importe de 65.000 millones de euros.

   El Presidente del gobierno ha dispuesto suprimir la paga de navidad a los funcionarios públicos, subir el IVA del 18% al 21% y el IVA reducido del 8% al 10%, una reducción del 20% de las partidas en subvenciones para partidos políticos y sindicatos, la supresión de las bonificaciones a la contratación, la reducción según ley del número de liberados sindicales y una supresión de la prestación por desempleo a partir del sexto mes.

   En su intervención, Mariano Rajoy ha dicho que “Los españoles hemos llegado a un punto en que no podemos elegir entre quedarnos como estamos o hacer sacrificios. No tenemos esa libertad. Las circunstancias no son tan generosas“, y en ello tiene razón, pero las medidas adoptadas no son adecuadas para fomentar la recuperación económica y, una vez más, el Presidente de Gobierno ha omitido realizar el ajuste donde debe hacerlo.

   La supresión de la paga extra y el aumento del IVA provocarán, a corto y mediano plazo, un menor consumo de los particulares, un menor ahorro y, en consecuencia, una menor capacidad de ahorro de las familias y de las empresas; así como un menor flujo monetario que, según la estricta lógica monetarista, favorecía la reducción de los precios ante la menor demanda, eso sí, olvidando el incremento de los costes fijos que sectores como el comercio y los servicios deben afrontar y que esperaban “como agua de mayo” el pago de las pagas extras de cara a incrementar sus ventas.

   Con la subida impositiva EL GOBIERNO NO RECAUDARÁ MÁS DINERO, pese a la eliminación de la deducción por adquisición de vivienda para nuevos compradores, la implantación de un nuevo impuesto medioambiental y considerando una subida del impuesto indirecto al tabaco.

  Rajoy se equivoca. Y se viene equivocando desde la asunción del poder. No ha achicado el Estado, eliminando las 17 taifas autonómicas (que ESPAÑA no se puede permitir), cerrando TODAS las televisiones autonómicas y públicas que tanto gasto y despilfarro generan al erario público, suprimiendo todas las representaciones en el exterior de las absurdas y manirrotas comunidades autónomas (en estos últimos días, el gobierno naZIonalista de Artur Mas ha convocado ayudas para la difusión del arameo y del catalán por 55 millones de euros), cerrando todas las minas e indemnizando a todos los mineros (actividad que en los últimos años ha sido subsidiada con más de 20 mil millones de euros), despidiendo a todos los enchufados, entenados y amiguetes colocados políticamente, suprimiendo todos los ayuntamientos con menos de 10.000 habitantes, eliminando todas las subvenciones al exterior y a ONGs que posibilitan, posteriormente, colocar a ex políticos como Leyre Pajin que combatirá el hambre con un ingreso anual de 140.000 euros, por citar sólo un ejemplo¸ eliminando todos los liberados sindicales junto al 100% de los subsidios para sindicatos, partidos políticos y organizaciones empresariales, o cerrando todos los organismos públicos que han sido creados en los últimos años o el dislate representado por el subsidio a las energías renovables.

   Hace apenas unos días que el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, alertó de que las subidas de impuestos aprobadas por los países de la Unión Europea pueden provocar un aumento de la recesión si no se realizan, en primer lugar, los ajustes necesarios para reducir el gasto.

   Nada de esto ha anunciado Mariano Rajoy. No sacarán a España de la crisis, ni generarán confianza en los mercados internacionales ni en los potenciales inversores que podrían invertir en el país.

   Las medidas anunciadas por el Presidente castigarán a los sectores medios, a los pensionistas y jubilados, a la clase media que es la que consume en una economía y a los pequeños y medianos empresarios.

   Rajoy ha desconocido un principio básico de la economía representado por la denominada curva de Laffer, la que nos enseña que el incremento de los tipos impositivos no siempre conlleva un aumento de la recaudación fiscal. El gobierno de Mariano Rajoy podrá aumentar la presión impositiva todo lo que quiera, pero sin reformar el Estado y reducir el gasto, nuevamente se está equivocando y terminará por recaudar menos y hundir la economía española en la bancarrota.

   Volviendo a la curva de Laffer, esta nos muestra que cuando el tipo impositivo es suficiente alto, si se sube aún más, los ingresos recaudados pueden terminar disminuyendo. La disminución de la oferta del bien reduce hasta tal punto los ingresos fiscales que la subida del tipo impositivo no compensa la disminución de la oferta. Este fenómeno se denomina efecto Laffer, en honor al economista.

   Por si fuera poco, Rajoy anunció la emisión de hispabonos (deuda conjunta), lo cual continuará incrementando la deuda público, a costa de las generaciones futuras, para solventar los disparates de los desgobiernos autonómicos, como subvencionar un dialecto derivado del provenzal, subsidiar la producción de cine o guiones cinematográficos que nunca verán la luz, o manteniendo el concierto económico vasco en perjuicio del resto de los ciudadanos.

   España tiene un cáncer que se denomina “ESTADO ELEFANTIÁSICO”, conformado por lo que se denomina “gobierno de España” y las Comunidades Autónomas. Frente a ese diagnóstico, Mariano Maricomplejines Rajoy ha optado por el peor camino posible: aumentar la presión tributaria, castigar a los autónomos y pequeños y medianos empresarios, y a los pensionistas, es decir, a todos aquellos que no pueden escapar de la persecución fiscal del Estado por no poder ingresar sus fondos en las Sicavs o depositarlos en el extranjero.

   En este contexto, sólo ROSA DIEZ ha ejercido una verdadera oposición. La diputada de Unión Progreso y Democracia ha expresado que “en lugar de limitar el poder de su partido y eliminar privilegios ha elegido limitar los derechos. Hay que optar entre el estado del bienestar y el estado de las autonomías y la suya es la de mantener el poder con la estructura partidaria de las autonomías“. Resulta muy triste que sólo Rosa Diez haya expresado lo que, cualquier estudiante de primer año de Economía, sabe. Si no se reduce el gasto público de nada sirve aumentar impuestos o, mejor dicho, aumentar impuestos sólo reducirá el consumo per cápita, el ahorro y la inversión, y sin ellos no hay ni habrá recuperación económica posible.

   En un escenario político en que la izquierda radical aliada de etarras y de todas sus franquicias conspira con sus titiriteros y subvencionados, con partidos naZionalistas que, a diario, realizan actuaciones para disgregar y destruir a España, con tribunales que indemnizan a asesinos etarras ante que a las víctimas, con manifestantes y titiriteros que anticipan que, para sus próximas movilizaciones, traerán dinamita y que gritan la palabra “guerra” o con Comunidades Autónomas impregnadas de corrupción, Mariano Rajoy continúa dilapidando el sólido respaldo que los ciudadanos le han dado en las urnas.

   Quiera Dios que rectifique inmediatamente pues, de lo contrario, las consecuencias para España serán terribles y sólo la intevención de Bruselas posibilitará la extirpación del cáncer que el gobierno de Rajoy no se atreve a hacer. Lamentablemente, llegados a ese punto, deberíamos preguntarnos en que situación social y política se encontrará España, si es que aún subsiste un estado comunitario con ese nombre.

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