HITLER, STALIN, CASTRO Y ARTURO MAS: UNIDOS EN LA PARAFERNALIA TOTALITARIA.

En 1936, se realizaron los JUEGOS OLÍMPICOS en la ALEMANIA NAZI, en las localidades de Garmisch Partenkichen (Baviera) y en Berlin. La estética nacionalsocialista caracterizó la puesta en escena y Goebbels (Ministro de Propaganda del Tercer Reich), haciendo uso de su política de férreo control de los medios de comunicación social, control absoluto de la radio, prensa, editoriales, etc, propagó el odio racial, el combate al comunismo, al capitalismo, al sionismo y a toda posible oposición al régimen. Pese a diversos intentos de boicot a los juegos, estos se realizaron y los estadios olímpicos exhibieron toda la iconografía nazi, en una exhibición de poder, uniformidad ideológica propia de cualquier dictadura y en una actitud de desafío al mundo libre.

Hitler entrando en el Estadio con el Comité Olímpico

Para desgracia de Hitler, el artista que destacó en estas olimpíadas fue el atleta Jesee Oween, afroamericano, que integraba el equipo olímpico de los Estados Unidos, quien obtuvo 4 medallas de oro batiendo records olímpicos.

También el dictador y genocida Iósif Vissariónovich Stalin, quien se mantuvo en el poder hasta su muerte en 1955, hizo culto de su personalidad, dotó al comunismo de un componente totalitario y genocida respecto a millones de potenciales opositores y a quienes eran considerados “enemigos de clase” del régimen, e impregnó al régimen de una estética comunista que se imponía al individuo y a la sociedad, caracterizándose su régimen por el odio a la democracia y al parlamentarismo, por el culto al líder, por el sistema de partido único y por el control absoluto de la sociedad por parte del partido único.

Desfile en la Plaza roja de Moscú
Si de regímenes totalitarios se trata, es obvio decir que, desde las máximas instancias del Estado, invaden y controlan todos los espacios públicos y privados de la sociedad, eliminando cualquier tipo de oposición y utilizando el sistema educativo como aparato ideológico del Estado, en términos althusserianos.

Podríamos definir como “aparatos ideológicos de Estado”, a un número de realidades que se presentan a cualquier observador externo bajo la forma de instituciones precisas y especializadas, como el sistema educativo (público y privado), los medios de comunicación social (prensa, radio, televisión, etc), los sindicatos, el mundo de la cultura, los partidos políticos, el sistema jurídico y el clivaje de relaciones sociales, familiares y cotidianas que se generen dentro del régimen.

HITLER, STALIN y FIDEL CASTRO han hecho del totalitarismo la característica principal de sus gobiernos. Sus tres regímenes dictatoriales, aplicando el genocidio, el crimen por encargo, el encarcelamiento de la oposición y el discurso único, han silenciado la oposición, amarrándola, generando una red de colaboradores y chivatos políticos y controlando la educación para adoctrinar, desde los primeros años de la infancia, a los niños, para que se transformen en continuadores de sus regímenes, denunciadores de sus propios padres y propagandistas de las “virtudes” de su particular visión de la sociedad.

Fidel Castro junto al terrorista argentino Ernesto Che Guevara

Este pasado fin de semana se celebró una nueva jornada de la liga española de futbol de primera división, con un encuentro principal protagonizado por el Futbol Club Barcelona y por el Real Madrid.

El cotejo, celebrado en el Estadio Campo Nuevo, del F.C.Barcelona, constituyó el escenario de una triste escenificación organizada por el desgobierno de la Generalidad Catalana, presidido por Arturo Mas y con la complicidad de las autoridades del club de la ciudad catalana y en un derroche de dinero público propio de los regímenes dictatoriales.

A poco menos de un mes de la manifestación secesionista catalana, en que, lelos, ignorantes, inmigrantes conducidos cual borregos a cambio de ayudas sociales y lo más rancio de la izquierda y el separatismo radical, “celebraron” la derrota catalana en la guerra de sucesión española de 1714, MAS y las autoridades del F.C.Barcelona escenificaron una parodia nazi o nalista propia de los más aberrantes regímenes totalitarios de la historia.

Mosaico que forman los aficionados con la bandera del Reino de Aragón adoptada por el nacionalismo catalán

Pretendiendo “vender”, nacional e internacionalmente, una imagen unívoca de una realidad inventada, una sociedad supuestamente imbricada del sentimiento separatista, exhibieron, tal como realizaban las multitudes en el estadio de Nüremberg, la bandera estrellada del Reino de Aragón, que la región catalana asumió como propia para reivindicar la independencia de un supuesto estado (Cataluña) que sólo ha existido, históricamente, en la imaginación de sus delirados dirigentes separatistas.

Lo tragicómico es que una Comunidad Autónoma cuya deuda representa el 33% del conjunto de endeudamiento de todas las taifas autonómicas, que si no fuese por la ayuda económica que el Gobierno de ESPAÑA no podría pagar este mes sus nóminas y que, pese a ello, continúa subvencionando todo lo que sea antiespañol, incumpliendo sentencias judiciales en materia lingüística y persiguiendo a los ciudadanos que rotulan en español, se monte un show mediático de tales características en un estadio de futbol, convirtiendo al deporte, al estilo nazi, en difusión de su fanatismo ideológico.

Lo del domingo fue patético, totalitario y un insulto a la inteligencia, a la honestidad y a la integridad de cientos de miles de catalanes que están orgullosos de ser españoles.

Ni ellos ni el resto de los habitantes de este Reino llamado España merecen tener unas autoridades autonómicas ni una entidad deportiva que se preste cual prostituta a satisfacer los deseos del poderoso de turno.
Ayer Hitler, Stalin, Castro y Mas compartieron la misma puesta en escena: un show totalitario pretendiendo uniformizar la realidad y a la sociedad catalana, reprimiendo cualquier disidencia y utilizando un evento deportivo para atacar a su enemigo: España.

Pero, Mas, al igual que Hitler, Stalin y Castro, hallará una sólida resistencia social a sus pretensiones totalitarias y, si España tuviese un gobierno con mayúsculas, no debería volver a permitirse que, con dinero de todos los contribuyente, se utilice el deporte políticamente.
De lo contrario, Rajoy pasará a la historia como Hindenburg al permitirle el control de la sociedad – o de una parte de ella, en este caso – a un sujeto de poca estatura moral, nulos principios éticos y una ambición desmedida por el poder.

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1 Comment

  1. Esto no hay quien lo frene, por desgracia tenemos unos políticos que son vomitivos .
    y un presidente cobarde donde los haya. Como me ha decepcionado.
    Pero…. ¡NO NOS CALLARAN !

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