A 9 AÑOS DEL 11M, la sangre de los muertos, las heridas de los mutilados y la justicia exigen el esclarecimiento de la verdad, tras el GOLPE DE ESTADO mediático y el inicio del CAMBIO DE RÉGIMEN POLÍTICO, en pos de la destrucción de España.

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A las 7.39 horas del infausto 11 de marzo de 2004, en una muestra de precisión militar propia de los mejores servicios de inteligencia, estallaron bombas en cuatro trenes que se encontraban en las proximidades de Madrid.

A 9 años de ese triste hecho que constituyó un auténtico golpe de estado y que inició el cambio de régimen que impulsaría el PSOE de Zapatero, junto al nacionalismo separatista y a las formaciones etarras, continuamos sin respuestas, sin que se indague en busca de la verdad y con un morito y un español esquizofrénico, condenados a 37 mil años de prisión, como únicos responsables, tras una cuestionable sentencia judicial, sin dudas la más vergonzosa de la historia de España.

Como pudimos ir comprobando todos aquellos que hemos seguido las investigaciones oficiales y extraoficiales del 11M, falsa fue la Renault Kangoo y falso fue su contenido; falso resultó el Skoda Fabia y falso su contenido de ADN de los supuestos islamistas suicidas (o “suicidados”) de Leganés – Skoda Fabia que incluso fue desestimado como prueba por los jueces que se pronunciaron en la infundada sentencia (pero que no fueron capaces de investigar quien puso en ese coche el ADN intentando armar pruebas) -, falsa resultó la mochila de Vallecas, que incluso contenía metralla (a diferencia de todas las mochilas que estallaron en los trenes) y falso su detonador (teléfono móvil que ni siquiera estaba conectado y que nunca podía haber estallado); y falso fue el explosivo que estalló en los trenes (Goma 2 Eco), tan falso que ni siquiera la vergonzosa sentencia de Gómez Bermúdez se atrevió a afirmar que sustancia explosionó en los trenes, pese a que, luego, se demostrará gracias a la labor de peritos independientes, que había explotado Titadine (o TNT), la sustancia que siempre ha utilizado ETA en sus atentados.

Resultaría evidente afirmar que la verdad judicial no siempre coincide ni coincidirá con la verdad real.

Y que la verdad real requiere un Poder Judicial independiente y unas fuerzas de seguridad no politizadas que busquen reconstruir los hechos.

Sólo algunos medios independientes, como Libertad Digital, han sido capaces de continuar, en los pasados años, la investigación e, incluso, hallar los restos de uno de los trenes explosionados para que, pese a ese esfuerzo, Torres Dulce, si, el nombrado por Mariano maricomplejines Rajoy, vuelva a ocultarlos para no investigar nada.

El 11M se concretó el mayor engaño a la Nación Española. Un engaño del que fueron víctimas aquellos que deseaban ser engañados (una mitad de la población) y que fue muy aprovechado por quienes aspiraban a tomar el poder político y, desde el mismo, adoptar todas las medidas que fuera menester para cambiar el régimen político y destruir, aliándose a los nacionalistas vascos y catalanes y a las formaciones proetarras, el Estado Nación que conocíamos como España.

El 11 M – auténtico golpe de estado y perfecto atentado cuyo objetivo fue provocar un vuelco electoral – dio el triunfo a Rodríguez Zapatero quien, desde el mediodía de ese mismo día, comenzó a difundir mentiras y tergiversaciones, que serían reforzadas por la poco desinteresada labor de las terminales mediáticas del PSOE que incluyeron las declaraciones de un periodista que describió a terroristas suicidas depilados con varias capas de ropa interior, la convocatoria desde una emisora radial para que cercasen las sedes del Partido Popular, o la violación de la jornada de reflexión por parte de Rubalcaba, el ministro de los GAL, de FILESA y de la destrucción de la educación pública por medio de la LOGSE.

El 11 M Rodríguez Zapatero alcanzó el poder, gracias a la labor de servicios secretos en una obra terrorífica perfectamente sincronizada, y el día en que 200 muertos y miles de heridos y mutilados fueron la carne de cañón que requería el cambio de régimen.

Un cambio de régimen que ha convertido a la España constitucional en una sombra de sí misma, que no sólo causó muertos, heridos y mutilados, y que dio nacimiento a un régimen que se edificó sobre la sangre de las víctimas para catapultar a jueces, fiscales y policías que todo hicieron por entorpecer la investigación del mayor atentado sufrido por España y para que Zapatero destruyera a la España que conocíamos.

La corrupción institucionalizada, la claudicación de la Corona ante el zapaterismo y el separatismo subversivo, la España de las Corinas, la España de las mentiras de  seudoperiodistas y la España de la claudicación de algunos jueces, fiscales y miembros de las fuerzas de seguridad en pos del esclarecimiento de la verdad real, todo comenzó y se consolidó a partir del 11M.

E incluso, pese al esfuerzo investigativo de algunos medios como “El Mundo”, “Libertad Digital”, “La Cope” antes del linchamiento sufrido por algunos periodistas, “Es.Radio”, “los Peones Negros” y algunos reconocidos periodistas, no hemos podido saber, a nueve años de la masacre, quienes fueron los autores del atentado, ni quienes los autores intelectuales, ni qué explosivo fue utilizado, ni quienes fabricaron las falsas pruebas (Skoda, mochila de Vallecas y Renault Kangoo), ni qué provocó la muerte de los supuestos suicidas de Leganés (dado que no se realizó autopsia de los cuerpos).

Tal como señala Ignacio López Bru en su reciente obra “Las cloacas del 11M”, (…) ¿De dónde sacan que los que aparecieron inmolados en Leganés fueron los que cometieron el atentado? ¿Les juzgaron acaso? ¿Investigaron y valoraron su participación en los hechos? Ya hemos visto que no lo hicieron, como resaltó el Tribunal Supremo con la expresiva mención de que “no fueron juzgados“.

El 11M España renunció a hacer justicia, cometiendo un auténtico “suicidio político”. La sentencia del tribunal, los 238 tomos y los 93.326 folios del expediente judicial nada nos han aclarado sobre la autoría intelectual, material, política si sobre cómo fue posible que un morito confidente de la Policía y un esquizofrénico español pudiesen ser los autores de tal atentado.

Tampoco se ha aclarado nada, en los últimos tiempos, sobre los testimonios “comprados” de dos rumanas ilegales – a los que tras su declaración se les concedió la residencia en España – y quienes, pese a cambiar de declaración en varias oportunidades, ubicaron al morito en distintos trenes a la misma hora.

Por tanto, ayer y hoy, y a 9 años de la masacre, continúa el engaño y la dejadez investigativa, así como la falta de interés de la clase política en aclarar los hechos, algunos por haber resultado beneficiarios directos del atentado y otros por idiocia o ineptitud. Lo cierto es que somos millones los que recordamos a las víctimas y los que queremos saber.

Porque el 11M se consumió la mayor masacre terrorista de la historia de España, pero lo peor ha venido después, con la claudicación de las instituciones ante la corrupción y el falseamiento de la verdad.

Confiemos en que en la sociedad civil existan mecanismos de defensa y de reacción que nos permitan RECUPERAR LA ESPAÑA CONSTITUCIONAL y LA HONESTIDAD EN LAS INSTITUCIONES DE LA DEMOCRACIA.

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