Marighela, el “guerrillero urbano”, “el terrorismo de baja intensidad” y los “escraches”, una ecuación potencialmente peligrosa.

Hace algunos días, tuve recurrí a mi biblioteca personal para “releer” el denominado “Mini Manual del Guerrillero Urbano”, del terrorista Carlos Marighela, escrito en junio de 1969, texto que fue empleado en el entrenamiento y acción político militar de todo tipo de organizaciones terroristas, europeas, sudamericanas y de otras regiones del mundo.

Mariguela define al guerrillero urbano como “…un hombre que pelea en contra de una dictadura militar con armas, utilizando métodos no-convencionales. Un revolucionario político y un patriota ardiente …. un luchador por la liberación de su país, un amigo de su gente, y de la libertad”, diferenciándolo del delincuente porque el guerrillero urbano “… sigue una meta política y solamente ataca al gobierno, los grandes capitalistas, los ímperialistas norteamericanos.”

Continúa el escritor “revolucionario” brasileño, afirmando que “el guerrillero urbano es un enemigo implacable del gobierno e inflige daño sistemático a las autoridades y a los hombres que dominan el poder y ejercen el poder. El trabajo principal del guerrillero urbano es de distraer, cansar, y demoralizar los militaristas, la dictadura militar y las fuerzas represivas..”, recomendándole una serie de lecturas “políticas” obligatorias o trabajos mimeografiádos, a saber:
“La Guerra de Guerrillas por Che Guevara, Memorias de un Terrorista , Algunas Preguntas de los Guerrilleros Brazilenos, Operaciones y Tácticas de las Guerrillas , Sobre Problemas y Principios Estratégicos, Ciertos Prinicipios Tácticos para Camaradas llevando a Cabo Operaciones de Guerrilla, Preguntas Organizacionales , O Guerrilheiro, Periódico de los Grupos Revolucionarios Brazilenos ¡

Como puede apreciarse, todo un listado de publicaciones democráticas, pacíficas y que respetan la voluntad de los ciudadanos expresada en las urnas.

El autor compara al guerrillero urbano con el ejército convencional o los integrantes de las fuerzas de seguridad y, aunque reconoce la superioridad de éstas, enfatiza en que el guerrillero urbano defiende una “causa justa, que es la causa del pueblo”.

Tras analizar la importancia del entrenamiento militar, las prácticas de tiro, el empleo de armas de fabricación casera, el necesario conocimiento de química, técnicas de falsificación de documentos, destreza física y otras cuestiones, objetivos del guerrillero y tácticas para alcanzarlos, Marighela señala que “la actividad del guerrillero urbano consiste en llevar acabo guerra de guerrilla y guerra sicológica”.

Y le aconseja “…ser incorporado gradualmente en acciones u operaciones que corren desde las más simples hasta las más complicadas..” mencionando entre dichas acciones las de penetraciones, ocupaciones, tácticas de calle, paros e interrupciones de trabajo, propaganda, sabotaje, guerra de nervios, y otros medios que incluyen el uso de armas de distinto tipo, poder de fuego y calibre.

Tras detallar cada una de ellas se refiere al guerrillero urbano que “participa en las demostraciones en masa. Este es el tipo que designaremos como el guerrillero urbano demostrador, que se une a las filas y participa en las marchas populares con fines especificos y definitivos.”

El pacífico escritor señala que la guerrilla de tipo urbano debe “… hacer peligrar la economía del país, particularmente sus aspectos financieros y económicos, así como las redes comerciales, domésticas y extranjeros, …los sistemas bancarios, su sistema de impuestos y otros”. Lo que el autor deja claro en páginas posteriores es que “..el terrorismo es un arma que el revolucionario no puede abandonar”.

El terrorismo es una arma que el revolucionario no puede abandonar. Una de las armas preferidas es el empleo de la “guerra de nervios”, cuyo “objeto sería malinformar, esparcir mentiras en las autoridades … creando un aire de nerviosismo, descrédito, inseguridad, y preocupación por la parte del gobierno. “

Cual profeta del terrorismo, el autor enumera lo que considera los sietes pecados de la guerrilla urbana:
1) Poca experiencia;
2) Alabarse de sus acciones;
3) Vanidad;
4) Exagerar su fuerza e intentar hacer proyectos para los que le faltan fuerzas;
5) Acción precipitada;
6) Atacar al enemigo cuando está más enojado;
7) No planificar y actuar improvisadamente.

En estos días estamos presenciando cómo, desde sectores minoritarios de la izquierda radical – que nada dijo, hizo ni propuso durante el desgobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y todos sus inútiles secuaces – ha iniciado el acoso, intimidación y derribo de políticos y representantes democráticamente elegidos del Partido Popular y de otras formaciones nacionales, como Unión Progreso y Democracia.

Para ello, y siguiendo una de las recomendaciones del guerrillero brasileño, buscan identificarse con las causas populares para “ganar el apoyo popular”.

Una de esas “causas”, como no, serían los desahucios, los impagos de las hipotecas (que, pese a la crisis, no superan un 3% del total de los créditos hipotecarios concedidos) y la corrupción del gobierno o de los dirigentes políticos. Citemos textualmente a Marighela….”El presente gobierno, por ejemplo, le impone responsabilidades financieras pesadas a la población en la forma de impuestos. Es la responsabilidad del guerrillero urbano entonces de atacar el sistema de pago de impuestos y de obstruir su actividad financiera, tirando todo el peso de la actividad revolucionaria en contra de ella.”

El guerrillero urbano debería lograr que las personas de una comunidad se nieguen a colaborar con las autoridades, y a generalizar el sentimiento de que el gobierno es injusto, incapaz de resolver problemas, para recurrir a la liquidación de sus oponentes.

Aunque Marighela refiere en su obra a un gobierno militar (tal la situación de Brasil durante los años 60 y de gran parte del Cono Sur durante el período comprendido entre los años 50 y comienzos de los 80), señala la importancia de que las personas entiendan que el sistema electoral es una farsa y que “el votar en elecciones que tienen como unico objetivo, garantizar la continuación de la dictadura militar y cubrir los crímenes del estado”.

Apelando a una idílica “alianza de los oprimidos contra los explotadores”, Marighela insta a lograr la unidad de trabajadores industriales, campesinos, estudiantes, intelectuales y sacerdotes (dada la penetración que, en los 60, la nefasta “Teología de la Liberación” llegó a tener entre algunos círculos religiosos) y a impulsar una “igualdad de géneros” (dirían ahora los progres sociatas) para que la mujer revolucionaria desempeñe un destacado papel en la estrategia guerrillera.

En España, aunque el zapaterismo haya pretendido engañarnos con el “denominado proceso de paz con ETA” (que no ha sido otra cosa que la sumisión del estado de derecho a una banda de delincuentes terroristas), desde hace años los cachorros etarras, y de otras organizaciones radicales de izquierda y extremistas, como algunos miembros de juventudes nacionalistas separatistas, han desarrollado lo que popularmente se conoce como “kale borroka”, o lucha callejera, que denominaremos terrorismo de baja intensidad.

La Audiencia Nacional ha considerado que las acciones de kale borroka son acciones terroristas y, por su parte, quienes han protagonizado estos actos, en caso de producirse actos violentos o agresiones personales, se han excusado afirmando que se ha tratado de desbordes o acciones de descontrolados.

Si analizamos el cerco a las sedes del Partido Popular, tras el virtual golpe de estado del 11M contra el gobierno de José María Aznar y el proceso electoral, durante las jornadas de reflexión en el año 2004 (resultas del cual resultase triunfador el inútil Zapatero), el lanzamiento de objetos y pintadas en las fachadas de sedes del Partido Popular, de Ciudadanos o de Unión Progreso y Democracia, en Cataluña, Vascongadas o Madrid, por citar solo algunos casos; el empleo de “piquetes informativos” (más bien, coactivos) durante las salvajes huelgas convocadas en los últimos tiempos ante la reforma de la sanidad madrileña, o en ocasión de paros de transporte en buses, metro o del tráfico aéreo; el intento de ingreso por medio de la fuerza a edificios institucionales (como algunos ayuntamientos, caso del de Leganés, ayer por la noche), o la irrupción violenta en supermercados para “confiscar alimentos para el pueblo” (ejemplo, el de Gómez Gordillo y sus seguidores al penetrar en un Mercadona, tras amedrentar a sus empleados y clientes) veremos que a ningún observador avezado puede llamarle la atención las tácticas de pintadas, pancartas, insultos verbales y “escrache” a los que se ven sometidos muchos políticos liberales y de derechas que, casualmente, son quienes más defienden la unidad de España y la vigencia de nuestros derechos y libertades constitucionales.

Cuando en los medios públicos, aparecen sindicalistas de turbio currículum, presuntamente implicados en desvíos de fondos para cursos de formación por sumas millonarias, presuntamente encubridores de los beneficios de eres fraudulentos y una supuesta “líder” de afectados por las hipotecas – que ni es propietaria, ni nunca ha tenido una hipoteca, ni se ha visto afectada por un desahucio – surgen datos preocupantes.

Datos como que la líder “desahuciada que no lo es”, haya “tomado los consulados de Francia y Suiza en Barcelona en el año 2003, entrando por la fuerza y ocupándolo por más de 24 horas; o que fuese portavoz del colectivo antisistema “La Haine”, movimiento radical que apoya a los presos de ETA o a los BUKANEROS; o que, sin representación política alguna, haya tomado parte en las protestas contra la Cumbre de Jefes de Estado de Europa (Sevilla) o que “okupase” la emblemática “Pedrera” de la ciudad condal; a lo que podríamos sumar su participación en la campaña para boicotear los Transportes Metropolitanos de Barcelona (2006) para boicotear; o que, oportunamente, declarase que “Estamos aquí para decir no a la Unión Europea porque está trayendo un modelo de globalización que es el que quieren los Estados Unidos con sus armas y sus guerras” (Barcelona, 2002), indica que es a todas luces preocupante el accionar de este escaso grupo de fracasados políticos en la cotidianeidad.

En una España sumida en la peor crisis de su historia, en una España caótica fruto de la irresponsabilidad, inoperancia y torpeza de José Luis Rodríguez Zapatero y sus “ministros y ministras de cuota”; en esta España anestesiada por el inmovilismo de Mariano Maricomplejines Rajoy y algunos de sus ministros, resulta indispensable modificar la ley penal, prevenir cualquier estrategia o tácticas terroristas de baja intensidad y denunciar, ante los tribunales y la opinión pública, las mentiras de los perroflautas y subvencionados de siempre.

Porque ha de quedarnos claro una cosa: ni los sindicatos que se benefician de los ERES, ni los sindicalistas o empresarios que se han aprovechado de fondos europeos para “cursos de formación a parados” que nunca se dieron, ni la izquierda abertxale o separatista catalana que desean destruir a España; ni la supuesta “líder” Ada Colau, integrante del Observatori DESC, ONG que habría recibido, entre 2003 y 2011, 3,75 millones en subvenciones de gobiernos locales, autonómicos y central para “educar a comunidades latinoamericanas en temas como la soberanía alimenticia”, resolverán los problemas de los ciudadanos.

Unos y otra no parecen creer en la democracia como mecanismo pacífico de resolución de conflictos. Unos y otros desean imponer desde la fuerza con paros, movilizaciones, piquetes, escraches u otras tácticas similares sus “propios proyectos”, al margen de lo que los ciudadanos han votado en las urnas.

España y sus habitantes han de estar alertas. La verdad está ahí fuera, ante nuestros ojos. Y hay peligros que pueden dañar la democracia y la convivencia.

Confiemos en que nuestros legisladores e integrantes del Poder Judicial y de las fuerzas de seguridad adopten todas las medidas necesarias para defender el estado de derecho y la fuerza de la ley.

De lo contrario, los enemigos de la democracia podrían envalentonarse y abandonar sus tácticas de terrorismo de baja intensidad para desempolvar la obra de Marighela y atacar a un gobierno legítimo, democrático y constitucional por considerarlo un gobierno dictatorial (aunque con fachada democrática) contra el que cualquier táctica y medio de combate sería válido.

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