José María Aznar, Esperanza Aguirre y Arthur Laffer … “Dios, líbrame de mis amigos que de mis enemigos me cuido solo”.

Hace algunos días, el Presidente José María Aznar concedió una entrevista a tres periodistas de Antena 3.

La entrevista no pasó, como era previsible, desapercibida y generó todo tipo de reacciones, tanto dentro de las filas populares como entre los enemigos y adversarios declarados del líder popular.

El Presidente Aznar declaró que “cumpliré con mi conciencia, con mi partido y con mi país”, lo cual, leído en clave política, ha dejado la puerta abierta para su regreso a la primera línea política.

Aznar ha hablado claro, reconociendo su falta de relación con Mariano Rajoy, manifestando su disgusto con el gobierno que su “ex ahijado político” encabeza y con las políticas, principalmente económica, financiera, fiscal, exterior e interna que ha adoptado.

Rajoy, fiel a su estilo maricomplejines, cobarde y simplón, ha optado reiteradamente por el silencio y, desde Génova, han hecho todo lo posible para presionar a los barones regionales y a los dirigentes de primera y segunda línea para que ignoren las declaraciones de Aznar.

Incluso sus enemigos declarados, como los naZionalistas catalanes que, por una parte, niegan la soberanía del pueblo español, impulsando una política abiertamente subversiva respecto al orden constitucional; los comunistas aglutinados en Izquierda Unida cuyo proyecto pretende retrotraer a España al siglo XIX, el entorno etarra y proetarra ligado al nacionalismo racista vasco y, como no, esa joven promesa del Partido Socialista Obrero Español que lidera el partido, llamado José Alfredo Pérez Rubalcaba, o José Alfredo P punto, o Alfredo Pérez, o como quiera que le llamen, han salido en defensa del gobierno de Mariano Rajoy frente a las declaraciones de Aznar.

Con sus declaraciones, el Presidente Aznar ha puesto “voz” a millones de ciudadanos que quieren un proyecto de país diferente, un proyecto que impulse la reactivación económica, la reducción de un estado elefantiásico (compuesto por 17 taifas y más de 8.000 ayuntamientos), la recuperación para España de un lugar en el mundo; una disminución de impuestos que beneficie a las clases medias y la aplicación del programa electoral del Partido Popular.

Aznar, fiel a su estilo, criticó duramente la totalidad de las políticas aplicadas por Mariano Rajoy, su cobardía o falta de respuesta ante el naZIonalismo separatista y el ahogamiento de la actividad privada. El Presidente exigió que el ejecutivo actúe, que ejerza el poder que más de 11 millones de votantes le dieron y que baje la presión tributaria.
Entre sus principales frases, podemos destacar:

“Hace falta bajar los impuestos ahora”
“España necesita una profunda reforma fiscal. La destrucción de las clases medias es muy grave. Necesitamos recuperar las clases medias”

“Me gustaría ver una acción de Gobierno muy definida por un proyecto político y unos objetivos históricos renovados”

“Cuando se tiene una mayoría tan amplia como la que tiene el PP lo que hace falta es que la mayoría aplique el programa por el que fue elegido”

José María AZNAR

IMAGEN GENTILEZA DE “EL MUNDO”

En Estados Unidos de Norteamérica, en una vitrina de la Bookings Institution de Washington está expuesta la servilleta más importante de la historia de la política tributaria, trozo de papel que fue empleado por Arthur Laffer, en 1974, en una cena de amigos en el restaurant Two Continents, en el Hotel Washington.

Allí, con la presencia de Donald Rumsfeld, Dick Cheney y Jude Wanniski – periodista de The Wall Street Journal – expuso lo que ahora se conoce como “curva de Laffer” y que puede sintetizarse en que subir los impuestos no se traduce necesariamente en una mayor recaudación. Tal como el propio Laffer ha declarado al diario “El Mundo”, de hoy, “..yo les explique que, si subes los tipos un 5%, la recaudación no tiene por qué aumentar un 5%…”. Y dibujó una U invertida en dicha servilleta, para representar en el eje horizontal el tipo fiscal y en el vertical la recaudación. Lo que el economista quería demostrar es que, a partir de un cierto tipo fiscal, los ingresos impositivos caen porque los impuestos, en lugar de favorecer el crecimiento, hacen decaer la actividad económica.

En el reportaje, Laffer declaró que “si miro hacia los últimos Gobiernos de España, sólo veo uno que lo hiciera muy bien; el de Aznar. Lo que crea riqueza es tener a toda la gente trabajando, no extraer impuestos de los trabajadores para dárselo a los que no trabajan”.

Lo cierto es que, en esos años, España fue el país de la Unión Europea que más creció entre 1996 y 2004; tanto la generación de empleo como el crecimiento fueron sostenidos y de cada 4 empleos que se crearon en esos años en la Eurozona, 3 fueron generados en España.

La administración Aznar, de la mano de uno de los mejores hacendistas de la historia española, el Profesor Barea, redujo el gasto público y los impuestos, bajando el peso fiscal del IRPF sobre las rentas un 33% (aumentando la recaudación un 50%) y disminuyendo el tipo máximo del 56 al 45% y el mínimo del 20 al 15%; duplicó la recaudación del IVA, multiplicó por tres la recaudación del Impuesto de Sociedades, eliminó el IAE ahorrando unos 400 euros a cada contribuyente y aumentó el número de deducciones impositivas, logrando un aumento de la renta neta de las familias, el incremento del Producto Bruto Interno per cápita en un 64% y duplicando la riqueza neta de las familias.

Siguiendo a Laffer y a otros prestigiosos economistas, JOSÉ MARIA AZNAR demostró que bajando los impuestos, aumentó la renta disponible de los individuos, lo cual incrementó sus deseos de trabajar, ahorrar, invertir y gastar; todo ello permitió reducir el nivel de endeudamiento externo (del 65 al 51% del PIB), aprobar una Ley de Estabilidad Presupuestaria, achicar el peso del sector público sobre el PIB (del 45 al 38%) y lograr que los bonos españoles tuviesen más valor que los emitidos por Alemania.

El “nosferatu” Montoro ha reaccionado a las palabras de Aznar respondiendo que él es el primer interesado en bajar impuestos, pero que ahora no es el momento. El Gobierno de Mariano ha recaudado en el primer trimestre del 2013 853 millones de euros menos que en el mismo período del año pasado; el déficit público alcanza el 6,9% y el número de parados supera los 6.200.000 de personas.

España necesita reducir el gasto público (eliminando las 17 taifas autonómicas, despidiendo a los más de 20.000 asesores de distintos organismos públicos, privatizando o cerrando todas las televisiones autonómicas deficitarias, reduciendo el número de ayuntamientos un 70%, eliminando administraciones paralelas como las “comarcas”, en Aragón, suprimiendo todas las “representaciones diplomáticas de las autonomías”, etc, etc), liberalizar y desregular la economía, profundizar la reforma laboral y educativa y disminuir impuestos.

Si las personas, vía reducción de impuestos directos, vieran incrementadas sus nóminas en 200 0 300 euros mensuales; si se disminuyesen las cargas sociales para crear empleo, si se redujese el número de contratos laborales, impulsando minijobs para jóvenes e incentivos para la contratación de parados de larga duración y personas mayores de 45 años; eliminando todas las subvenciones a sindicatos, ONGs de dudosos fines sociales, perroflautas de la cultura izquierdista y asociaciones empresariales, habría más renta disponible para consumir, ahorrar, invertir y crear puestos de trabajo, lo cual redundaría en un mayor consumo, una mayor inversión, una disminución del paro, una bajada de la prima de riesgo, un impulso de la actividad privada y una reducción de nuestro endeudamiento.

Nuestro Presidente de la Comunidad de Madrid, Sr. Ignacio González, ha demostrado que “…con 5 puntos menos en el IRPF y con 1 millón menos de habitantes que Cataluña, la recaudación de Madrid por IRPF es 700 millones más alta. Y en relación a Andalucía, que tiene 1,5 millones de habitantes más y un tipo también más elevado, la recaudación es 4.000 millones superior…”. Y esto no es casualidad, pues aunque la Comunidad de Madrid haya bonificado los Impuestos de Sucesiones, Donaciones y Patrimonio en un 99%, la recaudación en 2012 fue superior a la recogida en 2004, acumulando además un crecimiento interanual del 47%..

Otras medidas adoptadas por el tándem Esperanza Aguirre – Ignacio González, ha sido la congelación del céntimo sanitario, un tipo muy reducido para transmisiones patrimoniales, una bonificación del 20% del impuesto de matriculación, la devolución de las tasas municipales por inicio de nueva actividad haciendo de la Comunidad de Madrid la región que menos impuestos cobra a sus contribuyentes.

Y aunque Madrid – por el maricomplejismo de Mariano que pretende comprar tiempo en base a talonario a los naZIonalistas subversivos de Cataluña – sólo recibe el 17% de lo que aporta al resto de la Nación, es la comunidad que lidera el crecimiento económico español, la creación de empleo y la atracción de inversiones extranjeras, todo ello sin subir impuestos y aplicando los principios de José María Aznar y del economista Arthur Laffer.

La reflexión final de ello es que JOSÉ MARÍA ÁZNAR declaró lo que cualquier persona sensata y que ama la libertad económica y el progreso de las clases medias declararía.

Laffer ha reconocido los méritos de los gobiernos del Presidente Aznar y, en consecuencia, la gestión que Esperanza Aguirre e Ignacio González han implantado en la Comunidad de Madrid.

El único que no parece entender estos principios tan prístinos es Mariano Rajoy y sus nefastos ministros.

Como reza el refrán popular, “Dios líbrame de mis amigos que de mis enemigos me cuido solo”.

AZNAR debe librarse cuanto antes de sus supuestos amigos (comenzando por su ahijado y sus ministros), cuidarse de todos sus enemigos (ETA, entorno proetarra, naZionalistas catalanes, comunistas y radicales de izquierda, medios de comunicación que avalaron la destrucción de España por parte de Zapatero y sus secuaces, etc) y cumplir con ESPAÑA.

Para ello debería, como Presidente de Honor del Partido Popular, convocar un Congreso Extraordinario, democratizar la vida interna del Partido para que sus afiliados elijan el camino a seguir, y exigir el cumplimiento del programa que la mayoría de los ciudadanos han votado.

Sólo así España podría retomar la senda del crecimiento y no esperar a que el crecimiento venga solo pues, de seguir por el sendero marianista, el número de parados superará con creces los 7.500.000 de parados a mitad del 2014 y la recaudación habrá caído otro 50%.

Y mientras Mariano – Montoro – De Guindos se carguen a España, menos futuro tendrán los ciudadanos, los habitantes y la Nación, independientemente de la sepultura en que el Gobierno actual habrá hundido al Partido Popular y a su proyecto liberal.

Rajoy debería tener en cuenta lo que dijese, en tiempos convulsos, Abraham Lincoln, Presidente de los Estados Unidos, al afirmar que “se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”

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