ELECCIONES AL PARLAMENTO EUROPEO: RAZONES PARA VOTAR

Elecciones europeas 2014

A pocos días de unas nuevas elecciones al Parlamento Europeo cabría preguntarse sobre las ventajas que el Mercado Común ha generado para España en los últimos años y qué conocimiento tienen los votantes respecto a las funciones, composición e integración del Parlamento Europeo.

Ante todo, diremos que, a la luz de las encuestas, es poco o nada lo que conocen los ciudadanos sobre las instituciones comunitarias y menos aún sobre los candidatos.

Muchos habrán oído hablar de los fondos estructurales y regionales, o de los fondos de cohesión, o de los fondos de desarrollo rural, o de las ayudas hacia la pesca y la actividad marítima, o de los fondos europeos para la formación y el empleo; pero pocos serán los que puedan identificar cómo esos fondos han beneficiado a España.

Nuestros padres y abuelos conocieron – aunque no beneficiara a España – el denominado Plan Marshall, plan que destinó unos 58.000 millones de euros a la reconstrucción de la Europa destrozada por la Segunda Guerra Mundial.

Pero ni los abuelos, ni los padres, ni los hijos conocen que, durante los últimos 25 años, las ayudas europeas alcanzaron la cifra de 88.000 millones de euros.

Desde el momento en que el entonces Presidente de Gobierno, Felipe González, firmase el Tratado de Adhesión a la Comunidad Económica Europea, comenzaron a volcarse recursos europeos hacia España. Así, por ejemplo, diremos que las grandes obras públicas españolas fueron financiadas en un 50% con dinero de la Unión Europea. Y entre esas obras pueden incluirse la línea de alta velocidad entre Madrid y Sevilla, la Terminal T4 del Aeropuerto de Barajas, o las principales autovías de toda la geografía nacional.

A ello podríamos sumar unos 100.000 millones de euros en subsidios agrícolas y para la producción de nuestros campos, amén de todo tipo de ayudas directas, transferencias en I+D y subsidios para formar desempleados y trabajadores.

Sintetizando, España ha recibido en los últimos 25 años de su historia, la friolera de 228.000 millones de euros, aportando como Estado unos 140.200 millones de euros, lo cual demuestra que el balance ha sido positivo y que, en el período 1985 – 2006, ha sido el primer Estado beneficiado por las ayudas de la Unión.

Actualmente esa situación ha cambiado pues España se ha convertido en uno de los países que aporta más dinero a la Unión, por un principio básico de solidaridad hacia los miembros menos favorecidos. Así, mientras que en 1986 España aportó 682 millones a Europa, en el año 2009 tuvo que aportar 11.425 millones de euros, convirtiéndose en contribuyente neto en este año 2014.

Es preciso que España recupere su rol internacional – tan devaluado bajo la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero – así como su protagonismo en Europa. Sin embargo, para ello, deberá resolver las exigencias económicas de la propia Unión, reformando el sistema financiero, las leyes laborales y el sistema de financiamiento de la seguridad social y las pensiones.

Durante los últimos 25 años, España ha vivido, en buena medida, del dinero europeo, obteniendo sus habitantes y ciudadanos una mejora de sus condiciones de vida, de su renta per cápita y miles de empleos, en cualquiera de los puestos de trabajo que la hostelería, la restauración o el turismo han generado, en los últimos años.

Y aunque, en el período 2007-2013, España se ha convertido en el segundo país receptor de fondos europeos, cediendo el primer puesto a Polonia, lo cierto es que son pocas las personas que conocen qué se elegirá el próximo 25 de mayo y cuáles serán las funciones de los que algunos denominan “becados en el Parlamento Europeo”.

En las próximas elecciones, los ciudadanos tendrán la oportunidad de influir en el curso político futuro de la Unión Europea. Elegirán a 751 diputados al Parlamento Europeo quienes ejercerán la representación de los intereses de más de 500.000.000 de europeos durante los próximos cinco años.

El período electoral se desarrollará entre los días 22 y 25 de mayo de 2014, dado que corresponde a cada Estado miembro, conforme sus leyes electorales, decidir el día de votación. Como hemos anticipado, en el caso español, la cita es el próximo 25 de mayo para elegir a 54 eurodiputados, anunciándose los resultados de los 28 estados miembros la noche del domingo 25 de mayo.

En estas elecciones, y tal como estipulan los Tratados de la Unión Europea, se aplicará el principio de “proporcionalidad degresiva”, otorgando mayor número de escaños a los países con mayor población pero más escaños de los que se derivarían de la proporcionalidad estricta a los países menos poblados.

La cita del próximo 25 de mayo es muy importante porque una buena parte de la Unión se encuentra sumida en una profunda recesión económica y es necesario dotar de representatividad al Parlamento Europeo para que los líderes de la Unión conozcan qué opinan los ciudadanos sobre cuál ha de ser el camino a seguir.

Estas serán las primeras elecciones que se celebrarán desde que el Tratado de Lisboa otorgara en diciembre de 2009 nuevas competencias al Parlamento Europeo y, de cara al nombramiento en otoño de este año del Presidente de la Comisión Europea (o Gobierno Europeo), tendrán influencia en dicho nombramiento pues la candidatura que presenten los 28 Estados deberán ser respaldadas por el Parlamento Europeo.

VÉASE: Cómo funciona la UE: guía de las instituciones europeas
http://bookshop.europa.eu/es/c-mo-funciona-la-uni-n-europea-pbNA0113090/

Hemos de conocer que de los 13 partidos políticos europeos, cinco han nombrado a un candidato a la Presidencia de la Comisión.

El Partido Popular Europeo ha presentado a Jean-Claude Juncker, ex primer ministro de Luxemburgo y antiguo presidente del Eurogrupo.

El candidato del Partido Socialista Europeo es Martin Schulz, actual presidente de la Eurocámara.

Por su parte, los Liberales y Demócratas han optado por Guy Verhofstadt, antiguo primer ministro belga y líder del grupo de los liberales en el Parlamento Europeo.

Los Verdes han nombrado a dos eurodiputados: el francés José Bové y la alemana Ska Keller.

Y la Izquierda Europea ha presentado a Alexis Tsipras, líder del partido griego SYRIZA.

Además, el futuro Parlamento Europeo decidirá la legislación europea durante los próximos cinco años en ámbitos como el mercado único o las libertades civiles. El Parlamento tendrá un rol fundamental en la toma de decisiones, con un peso similar al de cada gobierno nacional.

También es cierto que la Europa de los 28 sólo alcanzará la integración cuando se realicen inversiones comunes a todos los estados miembros, cuando se asuma una deuda externa común y la misma sea gestionada por un Tesoro Común Europeo (y no por el Ministro, Secretario o gestor de hacienda como quiera denominársele) y cuando el control de los presupuestos nacionales quede a cargo de una autoridad central. De lo contrario, y mientras el control del déficit público, el endeudamiento externo, o las políticas en telecomunicaciones, educación, transportes, energía, planes forestales o investigación científica dependan del arbitrio del gobernante de turno, Europa, como entidad política, no alcanzará la integración que queremos muchos.

2014 es un año crucial para el crecimiento, el empleo y la cohesión de la Unión. Serán temas prioritarios la política inmigratoria, las políticas de movilidad, las políticas marítimas, así como la posible concesión del estatus de país candidato a la Unión, de Albania y de Servia, quienes aspiran a unirse a Islandia, Montenegro y Turquía, mientras Macedonia y Serbia esperan el inicio de sus respectivas negociaciones.

Aunque los ciudadanos desconozcan muchos de estos temas, en medio de la vorágine que imprime a la vida cotidiana una realidad no exenta de dificultades, lo cierto es que el futuro Parlamento Europeo tendrá gran influencia en temas como la libre circulación de bienes y personas entre los Estados miembros para estudiar o para trabajar, o respecto a la protección de nuestros derechos como ciudadanos europeos contra el abuso de las aerolíneas y otras empresas de transporte, o respecto a la garantía de nuestra privacidad cuando navegamos por internet; o respecto a la lucha contra la delincuencia y la pedofilia; entre muchos otros asuntos.

La búsqueda del consenso será prioritaria pues, a partir del 1º de noviembre de este año, el Consejo de la Unión Europea adoptará el nuevo sistema de la “doble mayoría” en el proceso de toma de decisiones, siendo necesario agrupar al 55% de países que representen al menos al 65% de la población europea para adoptar una decisión. Sólo en caso que el Consejo no decida una propuesta de la Comisión hará falta el 72% de los Estados, representando al 65% de la población. De todas formas, hasta el 31 de marzo de 2017, cualquier Estado miembro podrá solicitar tomar una decisión según el anterior sistema de ponderación de votos de Niza.

Otro cambio significativo de ese mes será la entrará en vigor del nuevo supervisor bancario único, y será competencia del Banco Central Europeo supervisar a los 130 mayores bancos de la Eurozona, primer paso hacia la unión bancaria, siendo necesario adoptar un mecanismo único de resolución y un fondo de garantía de depósitos. Corresponderá a la Presidencia del Consejo negociar con el Parlamento Europeo sobre la regulación de este mecanismo único de resolución, con el fin de adoptarlo antes del final de la legislatura, en mayo.

Este año no sólo se renovará el Parlamento Europeo y la Comisión Europea, incluido el Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, sino también el Presidente del Consejo Europeo.

Por tanto, votar el próximo 25 de mayo es una obligación para todos los ciudadanos que queremos una Europa más integrada, más cohesionada, más igualitaria y más libre. El futuro Parlamento decidirá e influirá sobre cuestiones claves, asuntos y problemas que nos afectan a diario, que influyen sobre nuestros empleos, sobre las infraestructuras que empleamos, sobre todos nuestros derechos y obligaciones.

De allí es que ser protagonista resulta fundamental el próximo 25 de mayo.

Ejerzamos nuestro voto con responsabilidad, plena conciencia y convicción.

Está en juego algo más que los colores de un partido, o las rencillas simplistas de la politiquería local. En estas elecciones se decidirá una buena parte del futuro de Europa. Y ese futuro nos afectará a todos.

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