Podemos enfrentar al futuro Frente Popular.

En las pasadas elecciones para eurodiputados celebradas en España, una nueva fuerza política, PODEMOS, emergió en el panorama político para generar preocupación en la izquierda y también en la derecha.

Un supuesto partido antisistema que, a partir de la presencia de su “figura mediática”, Pablo Iglesias, ha sabido emplear las cadenas de televisión del millonario Berlusconi, símbolo de la corrupción política en Italia y de las “festicholas del poder”, incluyendo mujeres menores de edad, para querernos vender un proyecto político ya inventado, que no es otro que aquél que ha sostenido siempre la ideología comunista.

En los pasados días, Podemos optó por querellarse contra la Presidenta del Partido Popular de Madrid, Doña Esperanza Aguirre y contra el periodista Eduardo Inda quienes, abiertamente, han denunciado las presuntos vínculos de Podemos con el régimen venezolano e iraní y con el entorno etarra.

Pablo Iglesias, marioneta mediática del ideólogo Monedero, ha conocido y sabido aprovechar la libertad en el ámbito académico como profesor de la Complutense para participar en el escrache que impidió a Rosa Diez dar una conferencia en dicha universidad y, fiel a ese penoso rol de silenciador del opositor, ahora pretende hacer “entrar en cintura” al periodismo que no le es servil.

Evidentemente no descubriremos en estas líneas que concepción tendría sobre el periodismo un sujeto como Pablo Iglesias, inspirado en los regímenes venezolano y castrista. Para estas cosmovisiones políticas e ideológicas la única independencia de los periodistas es la dependencia del poder hegemónico, o dicho en otras palabras, la obsecuencia y obediencia ciegas al dictador de turno.

¿Pero cómo puede hablar de democracia, de libertad de prensa y de un proyecto político que beneficie a los ciudadanos, un sujeto que tiene un programa en la televisión de Irán, país que a más de 30 años de una revolución que cambió el panorama en Oriente Medio, creando la primera república islámica del Mundo (1979), continúa violando sistemáticamente los derechos humanos?

Si, en sus comienzos, los islamistas consideraron como extremadamente corrupto al régimen del ex Sha Mohamed Reza Pahlevi, ¿qué podemos decir de un régimen político que, tras aprobar una Constitución, confirmó al Ayatolah Khomeini como líder del país e inició, desde el poder, una forma de gobierno caracterizada por la impunidad de los agentes de sus fuerzas armadas y de seguridad, por las denuncias de tortura y malos tratos, por la aplicación de la pena de muerte a opositores y la discriminación y maltrato a las mujeres, homosexuales y persecución y hostigamiento a minorías étnicas, religiosas, organizaciones sindicales o estudiantiles?

Aplicando su liberticida, el régimen iraní ha restringido a los habitantes de Irán el acceso sin censura a internet, la posibilidad de contactarse con organismos de derechos humanos internacionales, ha clausurado periódicos y medios de comunicación opositores y ha consagrado un sistema totalitario y liberticida.

Si de Venezuela se trata, hemos de señalar que, recientemente, Amnistía Internacional, Human Rights Watch y también la ONG venezolana Provea, han denunciado los cientos de casos de “sistemática violación de los derechos humanos” en el país latinoamericano.

Marino Alvarado, coordinador general de Provea, ha expresado que “ell Gobierno (de Nicolás Maduro) es consciente de las violaciones de los derechos humanos, las tolera y las aplaude”, acusando asimismo a la “la fiscalía general y a la defensora del pueblo” de ser “cómplices” de tales violaciones.

Desde marzo del año pasado, 44 muertos y más de 3000 detenidos constituyen el saldo del accionar represivo gubernamental y, tal como ha recogido Provea, se habrían producido 316 casos de abusos policiales a detenidos en manifestaciones pacíficas en 2013, además de producirse un incremento notable de la inseguridad personal, de las consecuencias negativas de la devaluación de la moneda, en un contexto inflacionario, con notable escasez de productos alimenticios, medicamentos y productos básicos.

Ese régimen que ha conducido a la mayoría de los venezolanos a la miseria, a las privaciones y a ser parte constitutiva de un estado sin libertad, habría financiado con millones de dólares al mediático Pablo Iglesias y a los chicos de Podemos.

Pero, antes de referirnos a los presuntos vínculos de Podemos con el régimen del gorilato, recordemos que el hombre la coleta – que presume de oponerse a los ricos y de luchar contra el sistema – resultó beneficiado personalmente por una beca de Blesa en Caja Madrid, recibiendo (muy sonriente) un cheque diploma de manos del entonces Príncipe de Asturias, hoy Rey Felipe VI, que le posibilitó ir a estudiar a Cambridge, si a Cambridge y no a La Habana, como quizás debería haber hecho.

Volviendo a Venezuela, diremos que érase una vez una fundación denominada Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS), fundación que recibió, sólo durante el año 2013, la friolera de 320.000 euros del régimen venezolano y, aunque resulte una coincidencia el hombre de la coleta integra dicha Fundación. Esta celebró en el año 2000 un convenio con el Ministerio del Poder Popular del Despacho de la Presidencia y Seguimiento de la Gestión de Gobierno de Venezuela (si, la Venezuela del gorila rojo) por el cual el gobierno venezolano le habría realizado una aportación anual de cientos de miles de euros al año.

Ello sería indicativo de las vinculaciones de Podemos con el régimen totalitario de Venezuela dada la función de asesoramiento que sus “figuras mediáticas” habrían realizado para funcionarios y asesores venezolanos.

En cuanto a Irán, si de televisión se trata, Pablo Iglesias, mantiene una relación con dicho régimen, en su carácter de presentador de la tertulia Fort Apache, producida por Producciones con Mano Izquierda (donde es director de contenidos y creatividad) para Hispan TV, canal iraní que emite en español a través de internet.

No entraremos en las críticas que, desde diversos partidos y organizaciones democráticas, se han efectuado respecto a esta cadena iraní; pero, lo cierto, es que, en sus programas, Hispan TV nada ha hecho por criticar el tratamiento violatorio de los derechos humanos que el régimen iraní aplica a minorías como los homosexuales, o la discriminación que sufren las mujeres en dicho país, o por condenar abierta y explícitamente la trayectoria criminal de ETA y de sus organizaciones afines.

 

 

Iglesias, al igual que Felipe González en su momento, no tolera que un periodista diga impunemente – según su criterio – cualquier barbaridad. Consecuentemente ha demandado a Esperanza Aguirre y a Eduardo Inda, periodista del periódico EL MUNDO, medio que ha impulsado el periodismo de investigación denunciando, junto a Cambio 16, los crímenes del GAL, y solitariamente muchos episodios de corrupción política y económica del mal denominado “partido de los 100 años de honradez”, además de tener un rol fundamental en el desenmascaramiento de la supuesta “verdad oficial” del 11M, en las denuncias que han culminado en el procesamiento de la Infanta Cristina, de su marido Urdangarin por la trama de Aizoon y el caso Nóos y otras corruptelas, como el escándalo de los EREs de Andalucía.

Por tanto, y analizando las simpatías políticas y los modelos en que se ha inspirado Podemos, y uno de sus líderes, Pablo Iglesias, hemos de expresar nuestro apoyo, solidaridad y empatía con Eduardo Inda y con todos los periodistas (de la “casta”, diría el de la coleta) que han demostrado independencia del poder político, judicial y corporativo, para investigar, denunciar y esclarecer a la opinión pública sobre diversos temas que afectaban su seguridad, el patrimonio público, que es de todos, o sus derechos y libertades; así como manifestaremos nuestro total respaldo a la libertad de opinión política y de ejercicio libre de esa actividad por parte de Esperanza Aguirre quien, junto a diversos periodistas e investigadores, nos han suministrado diversas pruebas de los presuntos vínculos existentes entre Podemos y Venezuela, Podemos e Irán y Podemos y el entorno etarra.

En definitiva, y tal como expresase Abraham Lincoln, “no se puede formar el carácter y el valor del hombre quitándole su independencia, su libertad y su iniciativa”.

Luchemos porque esa independencia, esa libertad y esa iniciativa sigan caracterizando a nuestra sociedad, mal que le pese a Pablo Iglesias y a muchos de aquellos que soñarían con un régimen liberticida donde ni la propiedad, ni la libertad, ni los más elementales derechos humanos cuenten con garantía alguna ante el capricho de quien ejerce el poder.

Porque sólo el poder absoluto y hegemónico es capaz de corromper al hombre, de cercenar su libertad y de obstaculizar su realización individual y social. Mientras que el verdadero poder democrático es aquél que se caracteriza por un sistema de frenos y contrafrenos capaces de frenar y limitar ese ejercicio del poder.

Y, mal que le pese a izquierdistas trasnochados, Cuba, Irán o Venezuela no son modelos de democracia, ni de libertad, ni de respeto a los derechos humanos. Más bien son los tristes ejemplos del despotismo, de la opresión, de la miseria y de la vulneración de los más elementales principios políticos de una sociedad libre.

Lamentablemente muchos “miembros de la progresía española” estarían obnubilados por los delirios mesiánicos del asesino Che Guevara, por el recuerdo del poder totalitario ejercido por el Soviet Supremo, o por la existencia de las checas como remedio corrector de “liberales, creyentes (católicos, naturalmente) o burgueses”.

España, en el sendero de la recuperación económica, no merece el regreso al pasado, no merece la formación de un nuevo “Frente Popular”, ni la irrupción de un nuevo mesías revolucionario. España, por el contrario, requiere transparencia democrática, independencia del Poder Judicial y fortalecimiento de la sociedad civil, en consonancia con la defensa de la libertad de prensa, con el mantenimiento de su unidad política y territorial, y con un fortalecimiento de su rol en Europa y en Occidente.

España requiere un centro derecha liberal que enfrente cualquier pretensión autoritaria y que ponga a cada cual en su sitio: a los etarras ante los jueces, a los separatistas ante la justicia y a los aduladores del pensamiento único en su lugar, porque sólo los demócratas somos capaces de permitir a quien piensa diferente el manifestarse libremente, mal que le pese a los partidarios de Fidel Castro, de Nicolas Maduro o del régimen iraní.

De lo contrario, permitiremos que la extrema izquierda continúe protagonizando el discurso político y avance en la formación de un nuevo Frente Popular que, como en 1934, asole la democracia, destruya la sociedad e hipoteque nuestro presente y nuestro porvenir.

Anuncios

4 Comments

  1. Muy bueno Ariel y ofreciendo datos profusos y contrastados. Muchas gracias. Muchos estamos desde el minuto 1 tras las elecciones en combatir (políticamente) esta locura… De todos modos no te extrañes tanto, la extrema izquierda nunca se ha interesado por la democracia realmente, sino por la dictadura del proletariado de turno.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s