España: ¿Democracia fallida o crisis de la partidocracia que no quiere la democracia?

A pocas horas de la finalización de la segunda votación para lograr un acuerdo de investidura, y tras el fracaso de Mariano Rajoy Brey, candidato del Partido Popular y Presidente en funciones, caben hacer algunas reflexiones sobre lo sucedido.

RAJOY

Mariano Rajoy ha responsabilizado hoy al líder del PSOE, Pedro Sánchez, de hacer fracasar la formación de un gobierno por su deseo “poco confesable” de que se repitan, por tercera vez en un año, elecciones.

Rajoy se ha referido al escaso interés del líder socialista en enderezar el rumbo de la actual situación de bloqueo político a que se enfrenta España, expresando que “Las urnas del próximo diciembre no podrían reparar la carencia de presupuestos, ni los incumplimientos con Europa, ni la financiación de las comunidades, ni el daño a nuestras perspectivas de crecimiento y empleo. El no gobierno tiene coste. Pasará una alta factura. Y tendremos que pagarla entre todos”.

El Presidente en funciones ha realizado una llamada a la responsabilidad de los socialistas para que permitan que España cuente con un gobierno en plenitud de funciones.

Sin embargo, Rajoy se ha equivocado en afirmar que Sánchez sólo quería bloquear la formación de un gobierno. Pedro Sánchez – el candidato menos votado de toda la historia del Partido Socialista Obrero Español – quiere formar un gobierno radical sumando a sus 85 escaños, los escaños del resto de formaciones que han dado su oposición a la candidatura de Rajoy.

En lo que sí ha tenido razón Rajoy es en afirmar que el PP y el PSOE son “aliados imprescindibles para las grandes cuestiones que importan a los españoles”. Pero lo cierto es que al PSOE sólo le importa asaltar el poder para reflotar el odio y la fragmentación social, imponiendo un proyecto político radical que provoque la ruptura de España, que eleve el gasto público y el clientelismo político, que provoque el desmembramiento político y territorial de España, y que eleve los impuestos y el gasto público para conducir al país a una nueva crisis económica como la que provocó Rodríguez Zapatero.

Al PSOE no le interesa terminar la corrupción más que como arma arrojadiza contra Luis Bárcenas o algunos cargos del Partido Popular pues, de lo contrario, no habría encubierto la mayor corrupción de toda la democracia española, en concreto, la trama de los EREs de Andalucía, ni habría ocultado bajo una “versión oficial” el 11M, el mayor atentado de nuestra historia, resultas del cual su partido obtuvo el triunfo electoral con Rodríguez Zapatero.

Al PSOE no le interesan los ciudadanos en paro ni la generación de empleo y oportunidades laborales pues, de lo contrario, no habría avalado la gestión del Presidente más inútil e incapaz de toda la democracia española, es decir, de José Luis Rodríguez Zapatero, ni habría impulsado la “Alianza de Civilizaciones”, ni la denominada “Ley de Memoria Histórica”, ni habría resucitado la confrontación de la guerra civil, ni sostendría a Podemos en el Ayuntamiento de Madrid, cuya gestión ha provocado, aparte de malos olores, suciedad y sectarismo, que, por primera vez en toda la serie histórica, el paro de la Villa de Madrid supere al de la Comunidad de Madrid.

SANCHEZ

¿Será por ello que Sánchez, casi al final de su alocución, ha realizado un llamamiento a “la responsabilidad de todos los diputados que presentamos una candidatura el 26 de junio y que representamos a las fuerzas políticas del cambio el pasado 26 de junio”. Un llamamiento a “ofrecer una solución a este país, al atasco político al que lo ha introducido el candidato Mariano Rajoy”?

Según algunos miembros de la Dirección Federal del PSOE eso no significa que Sánchez quiera presentarse a un nuevo intento de investidura, sino que expresaría el deseo de evitar unas terceras elecciones; aunque lo cierto es que Sánchez tendría un PLAN B, que consistiría en consensuar una fórmula de gobierno con Podemos y todos los partidos antisistema y separatistas.

IGLESIAS

Durante este grotesco espectáculo, Albert Rivera, líder de Ciudadanos, ha expresado que “estaremos a la expectativa si algún candidato del PP tiene una investidura que sea viable, pero no investiduras que no sean viables, señor Rajoy, y también si firman las 150 medidas que hemos firmado“.

El dirigente de la formación naranja ha reivindicado la labor política de su formación que, durante 2016, se ofreció a apoyar la investidura de los dos candidatos fallidos, esto es, Sánchez y Rajoy, y, en un acto que le ennoblece, ha pedido “perdón” a los españoles por la situación de bloqueo que sufre España.

Podríamos preguntarnos ¿cómo es posible que, tanto después del 20 de diciembre como después del 26 de junio, continuemos con esta situación de bloqueo?. Evidentemente, ni Rajoy, ni Sánchez, ni mucho menos Pablemos y sus secuaces, conocen lo que es trabajar, ni las dificultades que tienen los ciudadanos para mantener a sus familias, educar a sus hijos o sostenerse económicamente.

La democracia española se encuentra cautiva de la peor partidocracia de toda la historia.

Sánchez, Rajoy, Iglesias y Rivera, así como los 346 diputados restantes, continuarán cobrando sueldos, dietas, gastos reservados y mantendrán sus privilegios de casta, se forme o no gobierno.

Sánchez, Rajoy, Iglesias y Rivera deberían ser vetados legalmente para presentarse como candidatos a unas nuevas elecciones, pues han perdido toda legitimidad moral para continuar burlándose de la ciudadanía.

Rajoy, Rivera, Sánchez e Iglesias, junto a los restantes 346 diputados, representan al conjunto de la soberanía popular, incluso el sujeto Rufián o la “miembra” de Bildu, más preocupada porque el ex etarra Otegi sea candidato que por los intereses de los ciudadanos. Pero tampoco nos engañemos. Ni a Bildu, ni a los partidos separatistas “golpistas” les interesan los ciudadanos ni las instituciones. Quieren destruir a España y a la democracia, y obran en consecuencia, preocupándose por liberar asesinos etarras, persiguiendo a los castellano hablantes en Cataluña, incumpliendo las sentencias judiciales en materia lingüística o encubriendo la corrupción de sus regímenes.

Albert Rivera, inteligentemente, expresó lo que muchos pensamos: “unas terceras elecciones serían muy poco democráticas”, pues implicarían “decirles a los españoles que su voto no vale nada“.

PABLO IGLESIAS

Por su parte, Pablo Iglesias, el impresentable e ignorante dirigente podemita, cuyo programa televisivo fue financiado por fondos iraníes, y el sujeto integrante de una fundación que habría recibido millones de dólares del gobierno totalitario de Venezuela, pidió a Pedro Sánchez que se decida a formar un gobierno alternativo al Partido Popular.

El coletas alopécico, se dirigió a Sánchez afirmando (por el PSOE) que “tuvieron el peor resultado de su historia pero aprovéchenlo porque, a lo mejor, es la última vez que ustedes pueden liderar la posibilidad de que este país tenga un gobierno decente“.

Llegados a este punto, diremos que, a nuestro juicio, Iglesias ha tenido razón. No sólo el PSOE tuvo en las pasadas elecciones el peor resultado de su historia, sino que Podemos y todas sus marcas perdieron un millón de votos, en un claro mensaje de la ciudadanía rechazando el proyecto bolivariano sectario de su partido y la pésima gestión que vienen realizando en los mal denominados “ayuntamientos del cambio”.

El cachorro de Maduro continuó elevando el tono de la voz y dijo a los socialistas: “Llevan dos años y medio de pesadilla y quieren despertarse en el año 2013 como si nada hubiera ocurrido y eso no va a pasar. Estamos en el 2016 y no va a ocurrir que se despierten ustedes en un sistema en el que dos partidos se puedan alternar como Cánovas y Sagasta“. E indicó a Sánchez que tendrán que elegir entre el PP y su formación, olvidando que Podemos no es otra cosa que el viejo comunismo radical, violento y sectario que tanto daño ha causado en la historia de España.

Y si no, bastaría con leer los periódicos de época, editados por el propio bando republicano, para conocer cómo actuaban los “soldados republicanos” y las “milicias izquierdistas” en las más de 600 checas que socialistas, comunistas, anarquistas y otros tuvieron en los años 30, personajes a los que Manuela Carmena y sus sectarios compañeros de desgobierno quieren erigir un monumento en la Villa de Madrid.

Recordemos que el pasado 26 de junio, el Partido Popular obtuvo 137 escaños, el Partido Socialista 85, Podemos e Izquierda Unida 71 y Ciudadanos 32, es decir, 325 escaños de un total de 350.

Si sumáramos – dejando de lado los odios y enfrentamientos que provocan Sánchez y Rajoy – a las fuerzas políticas constitucionalistas, tendríamos una mayoría suficiente para formar gobierno, adoptar las medidas políticas y económicas que requieren los ciudadanos españoles y para terminar, de una vez por todas, con los enemigos de la democracia y de la libertad, para juzgar y encarcelar a los corruptos del 30% y para procesar y condenar, si así lo dispusieren los tribunales, a quienes quieren destrozar la unidad política y territorial española.

Sin embargo, Rajoy e Iglesias se han convertido en un obstáculo para la gobernabilidad, entrando así en un peligroso juego de negarse a cerrar acuerdos políticos.

Si el limitado intelectualmente dirigente socialista conociese mínimamente la historia de su partido, sabría el destino que el PSOE tuvo, en el siglo pasado, al “subordinarse políticamente” a los dictados de Moscú y del Partido Comunista.

¿Qué pasará ahora desde el punto de vista institucional? ¿Qué debería hacer nuestro Jefe de Estado, Felipe VI, en las próximas horas o días? ¿Deberá abrir un nuevo período de consultas para sondear si existe algún candidato con posibilidades de formar gobierno? ¿Debería proponer un nuevo candidato, o entenderá que Mariano Rajoy Brey continúa siendo el candidato hasta que no renuncie a ello? ¿Corresponde a Mariano Rajoy volver a intentar lograr la confianza de la Cámara o habría que esperar los resultados de los comicios vasco y gallegos para volver a considerar el acuerdo de investidura entre PP y Ciudadanos, buscando el apoyo de otras formaciones?

A nuestro juicio, RAJOY debería RENUNCIAR A SUS PRETENSIONES DE FORMAR GOBIERNO, del mismo modo en que SÁNCHEZ e IGLESIAS deberían dimitir como líderes de sus formaciones; el PP y el PSOE deberían convocar a congresos extraordinarios para que sus afiliados, en elección democrática y directa, escojan nuevos líderes para sus formaciones y propongan nuevos candidatos a formar gobierno.

 Y, a partir de estas fracasadas investiduras, sería imprescindible modificar la ley electoral, estableciendo una doble vuelta o ballotage entre las formaciones políticas más votadas, para evitar contubernios y acuerdos políticos de trastienda que vulneren la voluntad de los ciudadanos.

Nos encontramos inmersos en un escenario político complejo y, en este contexto, las soluciones no serán sencillas. Sin embargo, los fracasados líderes de la partidocracia española no deberían olvidar que los titulares de la soberanía son los ciudadanos, ni que si ellos no logran ponerse de acuerdo, serán los ciudadanos quienes deberán volver a pronunciarse, para repartir premios y castigos a quienes no han sabido, no han podido o no han querido formar gobierno.

Hoy se ha cerrado un ciclo para algunos dirigentes políticos.

Nuestra joven democracia se encuentra “secuestrada” por las ambiciones, mezquindades y ruindades de esos dirigentes, integrantes de una casta más interesada en sus privilegios y componendas que en las necesidades de los ciudadanos.

Se aproxima la hora del soberano. Sepa el pueblo votar.

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