Elecciones en Francia: Crimen…¿y castigo? ¿ Futuro o extinción?

A pocas horas de la primera vuelta de las elecciones francesas, Francia se enfrenta a un futuro político incierto, mientras prosiguen las investigaciones relacionadas con el atentado islamista de las últimas horas, atentado reivindicado por el Estado Islámico y que habría sido cometido por un hombre francés de 39 años, islamista radicalizado, que había pasado algunos años en prisión por disparar contra integrantes de la policía conjuntamente con, al menos, otro sujeto identificado como Abu Yousif.

Como vengo anticipando en muchos artículos, el islamismo radical constituye el mayor peligro que amenaza a Occidente y a la civilización judeo cristiana, civilización nacida de la cultura greco romana.

El atentado de Paris ha sacudido el escenario político francés, provocando la suspensión de la campaña electoral por parte de los candidatos, sin que aún podamos determinar, o pronosticar, qué influencia tendrá dicho atentado en la intención electoral de los ciudadanos.

Los partidarios de lo políticamente correcto afirman que los ciudadanos no deberían dejarse influir por los trágicos sucesos, ni permitir que les seduzcan propuestas electorales “populistas”, de derecha o de izquierda.

Pero lo cierto es que este nuevo “ataque terrorista” no debería dejar indiferentes a los ciudadanos.

Francia se jugará este domingo algo más que la formación de un gobierno. Del resultado electoral dependerá, en buena medida, el futuro de la Unión Europea, la seguridad continental y las políticas destinadas a combatir al terrorismo islamista, a impedir la continuación de la invasión de musulmanes y a recuperar competencias que hacen a la soberanía territorial, política y económica de un estado.

Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional, acaricia, por primera vez, la Presidencia de la República aprovechando, según sus críticos, la crisis económica y el miedo ante el terrorismo islamista.

La candidata ha afirmado “Je ne veux pas que l´on s´habitue au terrorismo islamites..”;  postura que, probablemente, será compartida por muchos votantes cansados de que el dinero de sus impuestos se destine a subsidiar a inmigrantes ilegales, a favorecer la natalidad de familias musulmanas o a financiar ongs impulsoras de la ideología de género.

MARINE LE PEN

Le Pen seduce. Y seduce a sectores de la ciudadanía desencantados del establishment político, a ciudadanos de clase media afectados por la globalización y a casi un 50% de los integrantes de la clase obrera, sectores que han perdido poder adquisitivo en los últimos años, sufriendo un empeoramiento de sus condiciones de vida y que perciben cómo una buena parte de sus impuestos se destinan a subsidiar a ciudadanos no franceses.

Le Pen ha crecido en todos los segmentos de la clase obrera, tanto entre los obreros calificados como en aquellos trabajadores no cualificados, y principalmente en pequeñas y medianas ciudades del país. ¿Pero cómo podríamos criticar a los millones de franceses que se han visto perjudicados por la apertura de la economía, perdiendo poder adquisitivo y puestos de trabajo?

La candidata propone mantener la jornada laboral de 35 horas, rebajar la edad jubilatoria, reducir los impuestos, proteger las fronteras nacionales, convocar un referéndum para consultar a los ciudadanos si desean permanecer dentro de la Unión Europea y aplicar una política económica proteccionista que privilegie las compras de productos franceses, que aplique aranceles a la importación y que incentive la contratación, por el Estado, de empresas francesas con trabajadores franceses.

Según los encuestadores Marine Le Pen y Macron encabezan las preferencias del electorado y serían los dos candidatos de la segunda vuelta. Empero, Mélenchon, el candidato ultra izquierdista, habría crecido significativamente entre los votantes más jóvenes de las grandes urbes francesas.

Para el establishment político y financiero europeo, Macron representaría la opción política adecuada, la opción de centro que evitaría al país caer en los “extremismos” representados por Le Pen y Mélenchon.

MACRON

Muchos franceses consideran que el socialismo ha fracasado en su gestión gubernativa y ello ha determinado que el Presidente François Hollande ni siquiera se haya presentado a la reelección, dejando como favoritos a sucederle al conservador François Fillon, a la “ultraderechista” Marine Le Pen, al socialista Benoît Hamon, al liberal centrista Emmanuel Macron y el izquierdista independiente Jean-Luc Mélenchon.

Para los encuestadores, Macron podría atraer el voto de los ciudadanos de centro derecha, partidarios del mantenimiento de Francia dentro de la Unión Europea y que aspiran a una recuperación de la economía siguiendo políticas liberales en lo económico y progresistas en lo social. ¿Le bastará eso para poder acceder a una eventual segunda vuelta frente a Le Pen y aglutinar, tras sí, el voto del resto de formaciones políticas?

¿Podría repetirse, en beneficio del candidato centrista, lo acontecido hace 15 años cuando diversas formaciones se unieron para evitar el triunfo de Jean Marie Le Pen?

Entre los conservadores, François Fillon, ha pasado momentos difíciles en los últimos tiempos. Las revelaciones que involucraron a su esposa, quien había estado percibiendo un salario parlamentario sin contraprestación efectiva de su parte, le han perjudicado electoralmente. El ex ministro de Sarkozy abandonó su puesto de “primer favorito” para convertirse en el “tercer” o “cuarto” candidato a la Presidencia.

FRANÇOIS FILLON

El candidato, quizás en respuesta a lo planteado por Donald Trump, ha adirmado que “Hay que unir los recursos, fomentar la industria europea y establecer una fundación que maneje y financie las intervenciones en el extranjero” (reportaje concedido al diario Le Monde.), todo ello para que los países europeos organicen su propia defensa y cuiden sus intereses, en paralelo a lo implantado por la OTAN.

Por su parte, Benoît Hamon, desde el socialismo, busca reconquistar al electorado descontento con la gestión del Presidente Hollande y con los recortes sociales de Manuel Valls. Su hándicap: haber renunciado como ministro de educación tras disentir con la gestión del gobierno de Hollande.

HAMON

Hamon, a diferencia de Le Pen, propone un incremento del gasto público, una renta básica mensual de 750 euros para todos y un mejoramiento de los los servicios públicos, aumentando el gasto en casi 71.000 millones de euros, a costa de incrementar el impuesto de sociedades.

Por último, aparece un quinto candidato, Jean Luc Mélenchon, quien propone subir salarios del sector público, aumentar el gasto público en 250.000 millones de euros, incrementar los impuestos de los ricos y renegociar los tratados de la Unión Europea o, si ello no es posible, salir de la zona euro. Además, desea impulsar una nueva constitución francesa que abra las puertas a la Sexta República y que termine con la política de recortes de los últimos años.

MELENCHON

Volviendo al principio de este artículo, hemos de preguntarnos sobre cómo influirán los atentados islamistas en estas elecciones, y que postura tienen los candidatos en materia de defensa.

La mayoría de los candidatos han propuesto incrementar el gasto de defensa. Le Pen desea abandonar la OTAN, duplicar el presupuesto de defensa y reintroducir el servicio militar, además de favorecer acuerdos con Rusia para derrotar a los islamistas de Daesh. E incluso Mélenchon desea incrementar el número de efectivos policiales y el gasto público de defensa.

¿El “crimen” islamista generará un “castigo” ciudadano?

¿El paro, la pauperización y el “orgullo” francés influirán sobre las elecciones del próximo domingo?

¿Se unirán todas las fuerzas centristas e izquierdistas, moderadas y extremistas, ante una victoria en primera vuelta de la candidata del Frente Nacional?

No podemos saberlo.

Los encuestadores no previeron el Brexit, ni el triunfo de Donald Trump, ni la influencia de la crisis turco holandesa que habría influido en la pérdida de votos del Partido de la Libertad.

Del “soberano” dependerá lo que acontezca en Francia.

De los ciudadanos franceses quizás dependa algo más que la formación de un gobierno europeo.

En sus manos tal vez anide el futuro de Europa como civilización. Y también nuestro futuro, o nuestra extinción.

 

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s